domingo, 22 de mayo de 2016

Perdida en un cuerpo de hombre

Perdida en un cuerpo de hombre

Para nadie es un secreto que la homosexualidad es el peor pecado que puede cometer una personas en esta sociedad que aún no entiende de libertades, pero es más pecado aún cuando la persona desea cambiar totalmente su apariencia y más específicamente su género.

Michel Alexandro Valencia nació como un niño común y corriente. Sus padres lo vestían con pantalones anchos, camisetas y tenis, pero nunca pudo entender, el porqué de esa vestimenta, que no le hacía resaltar su figura. En su cabeza rondaban mil preguntas, sentía que había algo raro en su interior, pero eso no significaba que estuviese mal.

Como todo niño normal salía a su natal cuadra cucuteña a jugar con sus amigos, y cuando de fútbol se trataba, prefería sentarse en el andén a mirarlos jugar. No le gustaba este deporte  y ningún otro que representara masculinidad.

Sonia Carrillo, la mamá de Michel siempre vio en su pequeño niño, aires de mujer, pero el miedo de aceptarlo la desvelaba por las noches, y la hacia llorar en las madrugadas. Tradicionalmente en Halloween lo disfrazaba de payaso o Pato Donald, pero él quería ser una princesa, la cual tuviese un gran vestido, unos relucientes tacones, y un príncipe encantador.

Era una persona diferente, siempre lo supo, y aunque el yugo familiar y la presión de la sociedad la empujaban a ser un hombre, no la obligaban a sentirse como uno. A los 16 años, abrió sus alas y emigró de su hogar. Sus anchos hombros no podían soportar más el peso de verse como un hombre.

Michel se decidió y compró un labial, el primer símbolo femenino que llegó a su vida. La primera muestra de que ya no quería ser más un hombre.  Su pelo oscuro y liso, su cara delicada y ropa, no evidencian que detrás de esa apariencia masculina se escondiese una mujer.

Viajó a Bogotá, viéndola como la capital de las puertas abiertas, pero fue recibida con desprecio, odio y hasta envidia. Duro 2 meses en busca de donde vivir, pasando los días en piezas en el centro de la ciudad. Nadie le dijo a Michel que sería fácil, pero tampoco.

El tan anhelado cambio ocurrió poco a poco, pestaña a pestaña, cabello a cabello. Cada mañana su rostro evidenciaba residuos de maquillaje, y la necesidad de que ese hecho la hiciera ver diferente frente al espejo, creció cada día más. Regaló cada pantalón, cada camisa, cada detalle que guardara un mínimo residuo de hombría. Hasta que un día en su armario no quedó nada. Solo unos ganchos vacíos y gavetas que esperaban ser surtidas con  prendas de mujer.
La exageración no forma parte de agitada vida, porque quiere romper con el prototipo de travesti que se maquilla descontroladamente, utiliza minifaldas y tacones colosales. El creerse una mujer, la ha convertido en una ante su espejo. Y eso es lo que quiere que la gente vea, un hermosa mujer como cualquier otra, bonita y feliz.

Pero nadie olvida el pecado mortal que está cometiendo, porque aun en pleno siglo XXI la intolerancia se adueña de las opiniones colectivas. La gente muchas veces la mira de arriba abajo, y no falta el que pasa y le grita “Maricón”. Ese pecado mortal que es condenado por los ojos morbosos de quienes la juzgan a alguien por el simple hecho de querer ser diferente. Se llena de dolor, se llena de ira, y por último levanta la cabeza y le demuestra al mundo que es una orgullosa mujer.

Nelson Valencia de tendencias conservadoras, no podía perdonarle a su hijo querer ser una suave mujer. Pero las lecciones para ese padre estaban por venir. Tenia 2 hijos varones y una mujer. Michel ya no quería ser hombre,  y al poco tiempo se enteró de que su hijo mayor tampoco quería serlo. Ahora Nelson tenía 3 hijas y si no quería perder a la mitad de su familia, debía tratarlas como tal.

Los sueños no dan espera y luego de que al levantarse en las mañanas ya no se apareciera más ese Michel masculino, decidió trabajar. Ella quería ser presentadora.  Fue así como uno de los proyectos del Distrito que ayuda a la comunidad LGBTI  a encontrar un trabajo digno, le abrió las puertas a Michel. Hoy es la primera presentadora transgenerista en Colombia.

Tacones, no muy altos, y constantes ensayos marcan esos pasos que quiere dar con grandeza. Su cuerpo reluce cuatro tatuajes que simbolizan su belleza interior, esa feminidad que quiere transmitirle al mundo. Una mariposa en la pantorrilla derecha, un signo de belleza hindú en su espalda, su nombre en el abdomen en forma de sello japonés y un rebelde caballito de mar en su nuca. Esa tinta  llena su cuerpo, como queriendo volver más delicada su esencia.

Canal Capital fue el primer espacio que le abrió las puertas para demostrar su talento.  Ante la oposición de muchos, se ganó su puesto en el canal y realizó diversos trabajos ligados a la presentación y al modelaje, con el apoyo del anterior alcalde Gustavo Petro.

Cada vez que viaja a Cúcuta la ven como Michelito, pero ya no sufre en silencio. Ella es una mujer. Y la relación son su padre cambió del cielo a la tierra. Aquél padre que se sentía deshonrado, hoy orgulloso compra las revistas donde Michel sale en la portada, y les muestra a sus amigos la belleza de su hija.


Tiene aspecto de mujer, a los ojos de cualquiera, pero orgullosa y anatómicamente conserva sus partes masculinas. Ella siente que no necesita tener una operación de sexo para sentirse una mujer. Con el respeto que tiene la cirugía de cambio de sexo y las mujeres que se operan, Michel siente que puede hacer muchas cosas, pero para ella el sentirse y verse mujer no tiene nada que ver con lo que tiene en medio de sus piernas.

***
Hace cuánto tiempo vivimos en el mismo conjunto, no lo sé. Siempre había rescatado la elegancia de Michel, pero no compartía algunas actitudes. Fue su hermana, Johan, quien hizo posible el encuentro. Fue algo rápido en su apartamento, un tanto seria y no me permitió tomarle fotos, su excusa fue el no estar bien arreglada. No es fácil para Michel muchas de las situaciones que se le presentan. Su hermana me confirma que tiene un carácter muy fuerte  y apenas termino el cuestionario, le agradezco y salgo del apartamento.   

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